En 1994, diez educadores de renombre se reunieron para realizar algunos aportes al concepto de pedagogía de la alfabetización.
El presente artículo presenta un extracto de conclusiones y aportes relevantes de la reunión que se realizó en los Estados Unidos.
En primer lugar, manifestaron la necesidad extender la idea de pedagogía de la alfabetización teniendo en cuenta una visión amplia de dicho concepto, donde intervienen diferentes actores: el contexto social, las culturas y la lengua inserto en un mundo globalizado, la interrelación cultural y las crecientes tecnologías de comunicación en información multimedia.
Bajo estos lineamientos, se propone una conceptualización del término (pedagogía de la alfabetización) que transita el “qué” y el “cómo”; atravesando el “diseño de significado” como un punto clave en ambas definiciones.
El diseño se apoya en la idea de que todos somos herederos de significados y a su vez, diseñadores y constructores activos de significados; por lo en conclusión somos seres que actúan regidos por significados transmitidos, siendo asimismo diseñadores de futuros sociales. Estos futuros sociales se entienden como espacios donde se trabaja, espacios públicos y privados.
Es por esto, que los autores definen la pedagogía de la alfabetización como la multialfabetización, ligando este concepto al de diseño de significados: la idea del diseño es aquella que reconoce los diferentes diseños disponibles de sentido, ya que están situados en diferentes contextos culturales. El metalenguaje de multialfabetizaciones describe los elementos del diseño, no como reglas, sino como una heurística que da cuenta de la infinita variabilidad de las diferentes formas de construcción de significado en relación con las culturas, las subculturas, o las capas de la identidad de un individuo y las formas que esto adquiere.
Por otra parte, desde la pedagogía se trabajan los conceptos de práctica situada, instrucción manifiesta, crítica enmarcada y práctica transformada. Estos parámetros pedagógicos muestran un entorno propicio para entender una práctica inmersa en un contexto, en donde las instrucciones se comprenden y apropian, como así también el diseño de significados que posee, pudiendo trasladar esos significados a otros contextos.
Por supuesto, la aceptación y la negociación de las diferencias no es tarea fácil, el diálogo encuentra puntos de desacuerdos, se ven desigualdades manifiestas, pero es tarea necesaria encontrar las habilidades para negociar y convivir con dichas diferencias.
Referencia: New London Group (1996). A Pedagogy of Multiriteracies: Designing Social Futures. Harvard Educational Rewiev, 66 (1996), 60-92.

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